Discurriremos en esta oportunidad los fatigados derroteros de la puteada religiosa, o blasfemia.
Desde los albores de la humanidad el hombre se ha cagado en dios cuando la situación lo ameritaba. Ora en forma literal, otrora mediante eufemismos como ser "me cachen diez". Este último debe haber sido un recurso bastante útil durante la inquisición, para evitar arder en la hogera como le pasó a Ramón, el indio hereje, quien (según trascendió en aquel entonces) habría hecho referencia directa o indirectamente a "la concha de dios"... no eran tiempos de libertad de expresión ni de tolerancia religiosa: se debía creer en dios, mas no en su concha.
Son éstas más bien puteadas recreativas, que buscan desahogar o satisfacer al puteante más que ofender al puteado, ya que en general se usan para maldecir la suerte del damnificado individuo puteador.
Una fórmula altamente satisfactoria consiste en hacer referencia al calzado de alguno de estos seres mitológicos. He aquí un par de ejemplos:
"Me cago en los zapatitos de la virgen puta"
"Me cago en el pesebre y en los escarpines del niñito Jesús"
Contras:
Desde los albores de la humanidad el hombre se ha cagado en dios cuando la situación lo ameritaba. Ora en forma literal, otrora mediante eufemismos como ser "me cachen diez". Este último debe haber sido un recurso bastante útil durante la inquisición, para evitar arder en la hogera como le pasó a Ramón, el indio hereje, quien (según trascendió en aquel entonces) habría hecho referencia directa o indirectamente a "la concha de dios"... no eran tiempos de libertad de expresión ni de tolerancia religiosa: se debía creer en dios, mas no en su concha.
Son éstas más bien puteadas recreativas, que buscan desahogar o satisfacer al puteante más que ofender al puteado, ya que en general se usan para maldecir la suerte del damnificado individuo puteador.
Una fórmula altamente satisfactoria consiste en hacer referencia al calzado de alguno de estos seres mitológicos. He aquí un par de ejemplos:
"Me cago en los zapatitos de la virgen puta"
"Me cago en el pesebre y en los escarpines del niñito Jesús"
Contras:
- Podemos ofender la sensibilidad y generar antipatías en las personas de mente estrecha.
- Si Moisés realmente recibió las tablas de los mandamientos del mismísimo Creador del cielo y de la tierra, y el Divino Chabón no estaba jugando con nosotros al momento de confeccionar el decálogo, nos esperaría (a los herejes blasfemos) una eternidad de tormentos en lo mas profundo del averno.
- Podemos ofender la sensibilidad y generar antipatías en las personas de mente estrecha.
- Son divertidas: no por imaginar la virgencita colocando sus inmaculados piececillos en su calzado rebosante de fétidas deposiciones y abriendo grandes sus celestiales ojos sin entender, sino por el hecho de referirse irreverentemente (o directamente en forma ofensiva) a algo que para el común de la gente merece veneración y/o temor.

